¿QUÉ ES UN CHAMÁN?

Por Maite Pardo Sol

 

La espiritualidad “chamánica” es una de las más aceptadas por el hombre y la mujer occidental de hoy. Es una espiritualidad que enraiza con lo cotidiano, con lo tangible y sensible, a la vez que proporciona experiencias sutiles que calman un poco la sed de trascendencia del buscador. Sin embargo, por su aceptación y auge, se hace necesaria una reflexión sobre el chamán y los diferentes chamanismos; una reflexión que sirva de orientación para no perderse en la espectacularidad de los instrumentos que se utilizan en esta tradición y poder llegar a su sentido más auténtico y profundo.

 

EL MUNDO DEL CHAMÁN: Una cartografía del Universo.

 

“No vemos con los ojos, ni oímos con los oídos,
no hablamos con la boca, ni pensamos con el cerebro …
Hacemos todo esto con el corazón” (Seven Hawks. Apache)

 

 Adentrarse en el mundo del chamanismo y querer ponerlo en palabras, no deja de tener un grado de dificultad elevado, sobre todo, porque el llamado chamanismo se fundamenta en la vivencia y en la experiencia directa del mundo transpersonal, un mundo tan real y objetivo para el chamán como puede serlo la realidad material tangible y el mundo de relaciones familiares, laborales, etc que mantenemos cada día; incluso, es posible que lo consideren aún más real.

Ha habido y seguramente habrá grandes estudios antropológicos que son verdaderos referentes insustituibles al estudiar el chamanismo o, mejor dicho, los chamanismos. Por citar solo algunos, autores: el Inca, Garcilaso de la Vega, Mircea Eliade, Lévi-Strauss, Joseph Campbell, Malinowsky, Stanley Krippner, Edward S. Curtis, Jacobo Grinberg, han hecho un magnífico trabajo de recopilación de la vida, costumbres, filosofía y cosmogonía y ritualística de diversos grupos en los que se podría identificar una cultura chamánica.

Una primera dificultad en los estudios chamánicos reside en encontrar una definición adecuada para el término chamán. Quizá por la gran diversidad de formas y lenguajes de cada grupo chamánico es por lo que encontramos diferentes definiciones de chamanismo. Veamos algunas:

-“El que conoce las técnicas arcaicas del éxtasis”  (Eliade)

-“Técnico arquetípico de lo sagrado. Su profesión se desarrolla en el espacio que une la imaginación mítica y la conciencia ordinaria”  (Larsen).

-“Curandero indígena que altera deliberadamente su conciencia a fin de obtener conocimiento y poder proveniente del mundo de los espíritus para ayudar y curar a los miembros de su tribu” (Krippner)

-“El arte eterno de vivir en armonía con la creación”  (Matthews)

-“Un guía, un sanador, una fuente de conexión social, un mantenedor de los mitos del grupo y de su concepción del mundo” (Walsh)

 

Encontramos así, que cada definición hace énfasis en uno de los aspectos del chamanismo o en una de las funciones que cumple el chamán o la chamana en el seno de su comunidad, bien sea en el ámbito del viaje chamánico o estados alterados de la conciencia, la sanación o la conexión con un mundo natural.

Hemos de decir, sin embargo, que, quizá por lo espectacular que resulta para el occidental la puesta en escena chamánica, en las definiciones habituales de chamanismo se presta poca o ninguna atención sobre uno de los aspectos esenciales del mismo: el proceso interno del chamán, su camino interior más allá del aprendizaje del uso de determinados instrumentos que, en sus manos y tras un largo y difícil proceso psicológico y espiritual y un periodo no menos largo de aprendizaje, se convierten en instrumentos de sanación o de acceso a otras realidades invisibles.

Juan Ruiz Naupari, creador del sistema de Chamanismo Esencial, tiene muy presente este aspecto y define el Chamanismo como

-“El arte de sacralizar la vida” (Juan Ruiz Naupari)

enraizando las habilidades chamánicas en la conexión con lo sagrado trascendente e inmanente y que se manifiesta, en primer lugar, en una forma honesta e impecable de vivir lo cotidiano, para extenderse después a la adquisición de ciertas habilidades que, según cada etnia o corriente chamánica, pueden variar.

DEFINIENDO AL CHAMÁN: El que posee Sabiduría.

 

“Chamán”, palabra de origen siberiano cuya raiz “-sha” significa conocimiento. Podríamos decir entonces que “chamán”  es un “Hombre (o Mujer) de Conocimiento” es “el que posee Sabiduría”. Desde esta etimología de la palabra Chamán y desde el estudio de las culturas y tradiciones chamánicas, podríamos decir que el “Chamán” es, ante todo, un ser humano que ha recorrido y está recorriendo la vía del Conocimiento, una vía que es eterna y única, que aparece en todas las tradiciones aunque en cada una de ellas se revista con diferentes formas y nombres y utilice diferentes elementos. Es en este caminar, que el Chamán va desarrollando o adquiriendo diferentes habilidades características de una evolución psicoespiritual profunda y permanente. Diríamos así, que el proceso de convertirse en chamán, sería un equivalente a lo que en otras tradiciones se ha denominado iluminación o autorrealización.

Es difícil de encontrar este concepto del chamanismo como camino de Conocimiento, perfeccionamiento y desarrollo interior, ya que la mayoría de los chamanes actuales, que, precisamente son la fuente de los estudios antropológicos, no tienen ya ese concepto, que se fue perdiendo a través de siglos de modernización, pero que ya estaba en su mayoría olvidado incluso antes de que el occidental comenzase a recopilar y describir las tradiciones chamánicas.  En palabras de Ruiz Naupari:

El chamanismo antiguamente fue practicado por una élite sacerdotal y lo que conocemos como chamanismo, sobre todo en Perú, después de quinientos años, no es el chamanismo auténtico, porque este chamanismo está desprovisto de lo que es el trabajo de autodescubrimiento. Podríamos decir que el chamanismo que se practica ahora es, en la mayoría de los casos, como la medicina oficial, donde el paciente va al médico para que le solucione el problema y el doctor intenta solucionarle su afección a través de medicamentos sin llegar al origen de la enfermedad”.

Habitualmente son las capacidades del chamán y, sobre todo, su exteriorización lo que impresiona y fascina a quienes se acercan a esta vía de conocimiento, pero, ¿cómo ha llegado el que identificamos como “chamán” a desarrollar esas habilidades que tanto sorprenden y atraen?.

Según el Chamanismo Esencial, la sanación del cuerpo mediante rituales, plantas y técnicas energéticas o la capacidad de contacto con la realidad transpersonal, son solo una pequeña parte de lo que caracteriza al chamán. El foco real del desempeño del chamán está en el corazón, en que la persona pueda recuperar la conexión con su Espíritu y pueda experimentar y recuperar la conexión con la vida que le rodea, reconociéndose como parte de ella y recordando su verdadera naturaleza espiritual y eterna, lo que le lleva a una especie de armonía cósmica con todo lo que le rodea, con todos los seres vivientes y con la realidad transpersonal que descubre en cada acontecimiento de la vida. Es lo que diferentes tradiciones llaman “Caminar en la Belleza” en las tradiciones del norte de América o “Vivir en Ayni” en las comunidades Q´eros de Perú.

Antes de proseguir, es necesario observar, que, aunque se utilice comúnmente el término chamán, e incluso lo estemos utilizando en este artículo, en realidad este término es una generalización de la palabra que viene del manchu-tungu de Siberia y se ha extendido a todos aquellos que tienen unas ciertas características o funciones. Desde esta definición que llega del Chamanismo Esencial, seguramente, el término que podría traducir más fielmente el significado completo del término chamán, sería el de “sacerdote” o “sacerdotisa”, en su acepción más primitiva, como aquella persona que tiene una conexión y una dedicación plena a las fuerzas de evolución, sanación y libertad que habitan los reinos de lo transpersonal, vive según sus principios y pone sus habilidades al servicio de la comunidad a la que pertenece y que le reconoce como tal. En la tradición Q´eros de Cuzco, Perú, por ejemplo, quien cumple estas características se denomina Alto Misayoc o Pampa Misayoc (8), dos grados de sacerdocio (la palabra chamán no existe en quechua) que definen no solo diferentes habilidades o poderes si no también diferentes formas de llegar a desarrollar estas capacidades. El Alto Misayoc-Curac Acullej, el que puede hablar con los espíritus más altos, es designado por la naturaleza, más concretamente, por el rayo; esto es, ha sido tocado, literalmente, por un rayo y ha sobrevivido, iniciándose tras este hecho todo un proceso de aprendizaje y entrenamiento que durará toda su vida. El contacto con el rayo se describe habitualmente por los Alto Misayoc como una experiencia mística, de conexión con los Apus o espíritus de la naturaleza, que le enseñan y le conceden ciertas capacidades; desde la perspectiva transpersonal sin duda estaríamos describiendo una poderosa experiencia, seguramente una experiencia cumbre, altamente transformadora. El Pampa Misayoc, sin embargo, es educado en el seno de su comunidad por otros sacerdotes y sacerdotisas y va desarrollando sus capacidades gradualmente, dependiendo de sus características individuales, pero también de su capacidad de “vivir en ayni” en su vida cotidiana y del servicio a su comunidad. Así, recibe una serie de iniciaciones por parte de sus mayores que le ligan a diferentes fuerzas de la naturaleza a las que, a partir de ese momento puede solicitar ayuda en su servicio como chamán. Siendo un proceso individual, el resultado es que  no todos los Pampa Misayoc tienen las mismas conexiones transpersonales ni son capaces de realizar todos los rituales y sanaciones que existen en la tradición.

 

LA SENDA DEL CHAMÁN: Las claves del desarrollo chamánico.

 

Volviendo a los aspectos que hacen que una persona sea considerado chamán, y siempre desde la perspectiva del Chamanismo Esencial, podríamos definir el término genérico chamán como aquel hombre o mujer que:

– Está recorriendo un proceso interior de auto-conocimiento y mejora constante de sí mismo, un proceso de desarrollo de la luz, la consciencia y el amor, que tiene su reflejo, en primer lugar, en su vida cotidiana. Así, se convierte en un referente de ética, sabiduría, visión y compasión para su comunidad. Es de destacar que, aunque en la mayoría de las tradiciones la elección o reconocimiento del futuro “chamán” viene acompañado de determinadas señales que se pueden producir de las más diversas formas, estas señales solo marcan el principio de un largo camino de aprendizaje, de educación, que es guiado siempre por otros Chamanes (recordemos: Hombre o Mujer de Conocimiento) con la suficiente experiencia y amor para poder guiar y acompañar a otros.

– Adquiere y desarrolla ciertas habilidades: como pueden ser la sanación, la visión, la capacidad de guía y enseñanza, la profecía, el manejo del ritual, etc,  en la realidad ordinaria y/o en la extraordinaria. Cada tradición chamánica pone énfasis en una o varias de estas habilidades que se consideran especiales; en lo que coinciden siempre los diferentes chamanismos es en que, para ser considerado “chamán” estas habilidades han de estar siempre al servicio de lo divino trascendente (Gran Espiritu, Wakan Tanka, Pachamama, Wiracocha, etc) y del bienestar de la comunidad.

– Conexión con la Naturaleza: desde la perspectiva transpersonal, podríamos decir que su desarrollo interior ha ampliado su conciencia para “darse cuenta” de una parte de la realidad que habitualmente permanece “invisible” o fuera del área de percepción de las personas comunes.  El Chamán puede utilizar diferentes medios para moverse en una realidad que reconoce como multidimensional, es experto en los diferentes niveles y en  extraer de ellos conocimiento, sanación o guía. A veces, este Viaje interior lo realiza él mismo, otras veces, ayuda a otros a que lo realicen. Es esta experiencia de la realidad sutil lo que le da una conexión muy especial con la Naturaleza, pues la reconoce como un elemento viviente de la que es parte, un universo habitado por seres sintientes, conscientes, con los que mantiene una relación de amor, respeto y hasta reverencia, y es desde esa relación directa desde la que el chamán puede establecer colaboración y buscar apoyo para la realización de su servicio.

– Servicio a la comunidad: el chamán lleva una vida normal, como cualquier otro miembro de su grupo social y, adicionalmente, realiza sus funciones cuando la comunidad lo requiere, esto supone obviamente un reconocimiento por parte, al menos, del grupo de referencia. Las habilidades o capacidades que ha desarrollado el chamán siempre están en servicio del bien común. Este es un requisito imprescindible pues denota su grado de evolución espiritual, en el que los gustos, apetencias y proyectos personales, quedan siempre en segundo plano o, en los grados más elevados, directamente desaparecen, para dar paso a una motivación plena de servicio y compasión, en que el chamán está en conexión constante con lo trascendente, comunicación que ofrece sin reservas a su comunidad.

Con esta definición de lo que consideramos un chamán, podemos hacer una distinción clara entre chamanes, brujos, curanderos, sanadores, magos, etc, términos que hacen alusión en el mejor de los casos a ciertas funciones aisladas, o, en el peor de los casos, al uso de ciertos instrumentos, ropajes y prácticas que tan solo proporcionan experiencias emocionales debidas en la mayor parte de los casos a la predisposición de quienes participan en las prácticas. Esta definición nos servirá también para orientarnos en el complejo mundo de los estudios antropológicos del presente y del pasado y saber qué tipo de prácticas o metodologías están describiendo en torno a la sanación de los diversos síntomas.

 

CHAMANISMO, ENFERMEDAD Y SANACIÓN.

 

Una de las causas más comunes de la enfermedad en las tradiciones chamánicas es lo que se denomina “pérdida del alma”. El síntoma físico, mental o emocional surge como consecuencia de que la persona perdió, bien sea por que olvidó o porque le robaron, una parte de su energía vital o esencia, lo que le hace no estar plenamente presente en los acontecimientos cotidianos e incluso desemboca en patologías que, en el ámbito psicológico, llegarían incluso a dificultar considerablemente la existencia. Según estas culturas, lo que ha sucedido es que la persona ha dejado parte de su energía fijada en acontecimientos traumáticos, es lo que en la tradición Q´eros describen como “susto”. El chamán, emplea diversas técnicas energéticas, de invocación, de oración, de limpieza, de ampliación de conciencia, etc, para que la persona pueda encontrar esa parte de sí mismo que olvidó, entienda cómo fue que la dejó perdida en diversas circunstancias y pueda así integrarla en su aquí-ahora, disolviendo las causas y los efectos del trauma y permitiendo continuar la vida en plenitud.

Seguramente en esta breve descripción de la tarea del chamán podemos descubrir, a grandes rasgos, la intención y el trabajo de cualquier psicoterapeuta transpersonal empeñado en devolver a sus pacientes la capacidad de plenitud, alegría y trascendencia, sanando las partes heridas de su alma.

Describiremos más detalladamente en qué consiste la pérdida del alma, cuales son sus síntomas y qué elementos usan el chamán para su sanación.

 

CONTINUACIÓN “CHAMANISMO, LA SANACIÓN Y LA RECUPERACIÓN DEL ALMA”. Próxima semana en esta misma web.

 

 

IMAGENES:
Con agradecimiento a la inspiración de Susan Seddon Boulet.

BIBLIOGRAFÍA:

Cartier, R y JP. (1995) Los guardianes de la Tierra. Luciérnaga.

Eliade, Mircea (2009). El chamanismo y las técnicas arcaicas del éxtasis.   Fondo de Cultura Económica.

Larsen, S. (2000) La puerta del chamán. Ed. Martínez Roca.

Knipper, S. (1988) Estrategias Psicológicas y Psiquiátricas de los Chamanes y el Chamanismo. Revista de Psiquiatria Clínica, 2007

Matthews, J. (2014) La biblia del chamanismo Gaia Ediciones.

Narby, Jeremy y Huxley, Francis (2005). Chamanes a través de los tiempos Quinientos años en la senda del conocimiento . Kairós.

Cursos de Chamanismo Esencial. De 1999 a 2010. Juan Ruiz Naupari en Perú, México y España.

Trabajo con D. Juan Pauccar, D. Sebastián Pauccar y D. Luis Quispe. Pampa Misayoc de la tradición Q’eros. De 1999 a 2014.

Convivencia y asistencia en sus actividades y rituales a Doña María Apaza, Doña Isabela Apaza y Don Manuel Jerillo. 2016 y 2017.

El Conocimiento Interior. Capacitación Transpersonal Módulo I de Pneuma Transpersonal Training. Juan Ruiz Naupari.

Análisis Transpersonal y Respiración Pneuma. Capacitación Transpersonal Módulo V de Pneuma Transpersonal Training. Juan Ruiz Naupari.

REFERENCIAS:

Fernández Juárez (1997). Entre la repugnancia y la seducción. Ofrendas en los Andes del Sur. Centro de Estudios regionales andinos “San Bartolomé de las Casas”.

Gringberg, J. Los chamanes de México. Vol I y II. (1991). Instituto Internacional para el estudio de la conciencia.

Sullivan, W. (1999). El secreto de los incas Los misterios de una civilización perdida.

Fernández-Baca Tupayachi, C. (1999). El otro Saqsaywaman. Ed. Pachamama

Popol Vuh. (1996). Fondo de Cultura Económica.

Schaefer, C (2008). La voz de las Trece Abuelas. Luciérnaga.

Lévi-Strauss, C (1977). Antropología Estructural. Eudeba.

 

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