EL SER HUMANO ES LUZ

EL SER HUMANO ES LUZ

Mensajes desde mi ventana

Contemplo un paisaje casi invernal desde mi ventana. Amaneció el día soleado, lleno de luz y calor, amable. A medida que la mañana avanza, se forman unas nubes grises y densas a lo lejos, mientras que mi casa sigue inundada de los rayos solares. Es hermoso.

Vuelvo a contemplar desde mi ventana, las nubes avanzan, más pesadas, más grises, van ganando terreno en el pueblo.

Los rayos de sol entran por mis ventanas, pienso en las personas que están abajo, en el pueblo. Seguramente seguirán con su vida cotidiana de sábado por la mañana: en sus trabajos, sus compras, sus quehaceres, su día de descanso. Caminarán por la calle, se asomarán a sus ventanas, al igual que yo, pero su paisaje será muy distinto, casi sin ver la casa de enfrente, abrigados por el frio y la humedad. Es el mismo pueblo, pero hoy las nubes nos regalan dos paisajes muy diferentes a tan solo un paso.

Así es el mundo, así se desarrolla la existencia.

Así está también nuestra alma. Espacios de Luz, espacios de sombra. Hay que abrazar la sombra, tal como dicen algunas corrientes de psicología ¿Hay que acostumbrarse a vivir en la oscuridad? No, dicen las tradiciones antiguas. No, dice el sentido común. No, dice la psicología Pneuma. El ser humano es Luz, está hecho de Luz y esa es su verdadera naturaleza. ¿Hay sombra en la psique humana? Si, pero eso no quiere decir que debamos acostumbrarnos a vivir a oscuras. El mensaje es que se puede atravesar la espesa niebla, se puede atravesar la sombra, para llegar a espacios de más luz, más amor, más conciencia.

Y el mensaje esperanzador de la Madre Naturaleza esta mañana es este: aunque en un momento estemos sumidos en la más profunda oscuridad, aunque nubes grises rodeen  nuestra vida hoy, en algún otro lugar de nuestra alma podemos encontrar una luz radiante invitando a la alegría.

Maite Pardo Sol

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